Primaveras y resiliencias



Seguro que os habéis fijado: en medio del asfalto o en una grieta de la pared crecen unas estupendas margaritas o cualquier otra planta. Es sorprendente cómo se adaptan a un emplazamiento difícil, adverso. Son como un pequeño milagro. En el mundo vegetal, son el ejemplo perfecto de resiliencia, esa capacidad de algunos materiales para volver a su forma original tras ser manipulados y de los seres humanos para afrontar situaciones adversas, incluso traumáticas. Resistir, salir del bache enteros, incluso reforzados. Cualquier experiencia, a pesar de ser negativa, ofrece un aprendizaje que las personas tienen la habilidad de saber aprovechar para su vida futura. Es decir, superar las malas situaciones y ser positivamente transformadas por ellas. Actualmente el término se ha puesto de moda y existen diversos métodos para cultivar esa habilidad, acrecentarla.

Hay muchos modos de resiliencia (y no todos han de implicar necesariamente un proceso duro). A veces tenemos que enfrentarnos a algo cotidiano y, sin embargo, nos falta la energía necesaria, nos parece que no merece la pena luchar contra las pequeñas contrariedades de la vida. La desmotivación en el trabajo, la monotonía en las relaciones personales o algo tan conocido como la astenia primaveral. Esa situación en que no tenemos ganas de hacer absolutamente nada. Baterías descargadas. Energía bajo cero.

Suele sucedernos en primavera porque el cuerpo, sin previo aviso, se ve forzado a un cambio de temperatura, de alimentación, de luz solar… Tendríamos que lucir mejor que nunca pero no tenemos fuerzas. Entonces se impone hacer uso de nuestro arsenal de recursos resilientes, adaptarnos a ese cambio vital, aprender a renacer. Porque el sinónimo más vital y exuberante de primavera es precisamente “renacimiento”. Buscar nuevas aficiones y objetivos, renovar el modo de vestir o los lugares a los que solemos ir, visitar personas y lugares que tenemos olvidados o que siempre quisimos conocer. Miles de opciones, cientos de propuestas apetecibles de entrada o que transformamos en deseables.

Volviendo a nuestras margaritas resilientes, y sin la voluntad de ser consejeros o coach, queremos animarnos y vamos a animaros a escuchar estos mensajes sencillos y sabios que la naturaleza nos comunica sin cesar. A tomarla como ejemplo, sin complejos, decididamente. Desde Close os deseamos feliz primavera y próspera resiliencia nueva.