El viaje de la vida


Queridos amig@s del blog Laura & Friends… se acerca el verano, las vacaciones están a la vuelta de la esquina y, sí, a pesar de que las circunstancias no son todavía ideales (la pandemia sigue estando activa con mayor o menos intensidad dependiendo de los países), sois muchos los que estáis pensando en viajar, salir al mundo a pasear y despejar las posibles nubes de nuestra mente.

Enlazando con las reflexiones del post anterior, podemos afirmar que la acción de viajar, el hecho de cambiar de escenario y de perspectiva respecto a nuestra realidad habitual es una actividad muy, muy sana. El movimiento nos favorece, a todos los niveles. Vencer la inercia es la clave.

Desde tiempos antiguos, el viaje, presente en la historia de la humanidad, en la literatura y en las artes, ha sido interpretado como una metáfora de la vida. Una pequeña representación de lo que significa partir, pilotar nuestra nave, nuestro propio cuerpo, quemar etapas y llegar a un destino o final.

Salir de nuestro entorno, movernos, nos conecta a nivel físico y emocional con la parte de nuestra personalidad que ama o teme los cambios. Que se adapta a ellos o los vive con inquietud. Avanzamos hacia lo desconocido y nos impulsa el deseo de evasión, la curiosidad, las ganas de aventura, los sueños… en el viaje se proyecta una parte de lo que somos, una parte de lo que esperamos. Sea como sea, vamos a encontrar situaciones imprevistas, personas nuevas, tal vez, nuevas costumbres y nuevas maneras de establecer comunicación con quienes nos rodean.

Ya sabéis que en Close estamos totalmente entregados a la práctica de la comunicación, esa habilidad que nos define como seres humanos. Os proponemos que, en todo momento, estéis cerca o lejos de vuestro lugar de residencia, tratéis de entablar nuevas relaciones con la realidad que viviréis este verano. Ojos nuevos para paisajes nuevos. Incluso para los viejos, porque puede que los redescubráis. Es nuestro deseo más sincero y veraniego.